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Estrategia de Comando Multidisciplinario ante el Aparecimiento de Candida auris.

La emergencia de Candida auris en el entorno hospitalario exige abandonar el modelo de "limpieza por delegación" y adoptar un Comando Multidisciplinario de Erradicación. Debido a su capacidad de formar biofilms secos y su resistencia a amonios cuaternarios, el control del brote depende de la Regla de las 3 Desinfecciones con concentraciones esporicidas (5,000-10,000 ppm de cloro activo) y la responsabilidad compartida de cada disciplina sobre su equipamiento. 
La clave del éxito radica en el rigor técnico: respetar el Wet Time, eliminar residuos químicos y blindar los equipos sensibles.

1. El Enemigo: Resistencia y Persistencia Ambiental

Candida auris es un hongo multirresistente que coloniza la piel y sobrevive semanas en superficies inertes. A diferencia de otros patógenos, requiere desinfectantes de alto nivel esporicida (Lista P de la EPA) y una acción mecánica vigorosa para romper su matriz de biofilm.

2. Matriz de Responsabilidad por Disciplina: "Dueños del Equipo"

Un brote no se controla solo con el personal de limpieza. Cada disciplina debe asegurar la desinfección de sus herramientas de trabajo:

Dirección y Epidemiología: Liderazgo, provisión de insumos y rastreo de contactos (7 días previos) según tendencia del brote valorar otros tiempos.

Personal Médico: Glucómetros, laptops personales o en uso hospitalario, tablet, celulares, ultrasonidos portátiles, estetoscopios y herramientas de diagnóstico.

Enfermería: Monitores, laptop, PC, tablet, celulares, bombas de infusión, cables de monitores y tensiometro, entre otros equipos según su disponibilidad.

Radiología: Equipos portátiles, chasis y consolas de mando, flat panel. Espacios completos de estudios de gabinete.

Terapia Respiratoria: Equipos de ventilación invasiva y flujómetros, enfocarse en ventiladores de transportes.

Informática: PC, Teclados, ratones y cajas de conexión de red (puntos críticos de transferencia).

Mantenimiento: Rejillas de aire y sistemas de ventilación.

Servicios Generales: Estructuras físicas (paredes, techos, pisos, camas y todo su entorno) mediante limpieza terminal profunda.

3. El Protocolo Químico: Precisión en la Dilución

Para erradicar esporas de C. difficile y el biofilm de C. auris, la concentración debe ser esporicida. Basándonos en la matemática química para alcanzar 10,000 ppm (Nivel de Choque):

Hipoclorito de sodio 12% (120,000PPM) 

formula = cantidad a realizar en cc*concentracion deseada/concentracion de fabricante.

Formula para realizar un litro de 5000PPM = 0.5%

1000cc * 0.5 / 12 = 42CC de cloro.

Formula para realizar 1 litro de 10,000PPM = 1%

1000cc * 1 / 12 = 84cc de cloro.

Dicloroisocianurato de sodio (NaDCC)

Pastilla 2.5g (1.5g Cl) la 

3.5 pastillas por Litro equivalente a 5000PPM.

7 pastillas por litro equivalente a 10,000PPM.

​4. La Regla de las 3 Desinfecciones y el Aclarado

  1. Limpieza Previa: Agua y jabón para eliminar carga orgánica y retirar jabón con agua limpia.
  2. Triple Ataque: Tres desinfecciones consecutivas con intervalos de 30 minutos para garantizar el tiempo mínimo inhibitorio y penetración de capas profundas.
  3. Aclarado (Eliminación de Residuos): Una vez cumplido el tiempo de contacto, es obligatorio retirar el excedente con un paño húmedo con agua. Esto evita la formación de biopelículas químicas y protege la integridad de los materiales.

​5. Equipos Sensibles y Pantallas Táctiles

​Ante la incompatibilidad del cloro con pantallas modernas:

  • Barreras Físicas: Cubrir con película plástica transparente desechable, permitiendo desinfectar sobre el plástico con cloro.
  • Alternativa AHP: Uso de Peróxido de Hidrógeno Acelerado si el fabricante prohíbe el cloro.
  • Neutralización: Si se usa cloro, limpiar inmediatamente después con alcohol isopropílico al 70% para remover sales corrosivas.

​6. Gestión de Personal y Cohortes

  • Aislamiento: El paciente no se mueve hasta el alta.
  • Personal Fuente: Cribado de personal (axila/ingle y considerar fosa nasal). El personal positivo entra en protocolo de descolonización con clorhexidina.
  • No Rotación: El personal asignado al área de brote no debe atender pacientes negativos en el mismo turno.

Conclusión: El Hospital como un Solo Organismo

A menudo cometemos el error de creer que el control de infecciones es una tarea exclusiva del equipo de Epidemiología o del Profesional en Prevención y Control de Infecciones. Sin embargo, un brote de Candida auris nos enseña, de la manera más cruda, que el hospital funciona como un solo organismo: si una de sus partes falla, todo el sistema se vuelve vulnerable.

Cuando un médico desinfecta su glucómetro, cuando un técnico de radiología limpia su chasis, o cuando un ingeniero de sistemas protege un teclado, no están simplemente realizando una tarea administrativa o de mantenimiento; están levantando una barrera defensiva para el paciente más débil de la unidad.

La ciencia nos da el cloro, las partes por millón y los tiempos de contacto, pero es la ética profesional la que garantiza que esos recursos se utilicen correctamente. La diferencia entre el éxito y el fracaso en el control de un brote no reside en la potencia del químico, sino en la solidez del compromiso multidisciplinario.

En la prevención de infecciones, nadie sobra y nadie es demasiado importante como para no limpiar su propia herramienta de trabajo. Porque al final del día, la técnica es científica, pero la seguridad es un acto de humanidad.

"Ante un enemigo como la Candida auris, el hospital debe dejar de actuar como un conjunto de departamentos aislados para convertirse en un solo comando de defensa. Este hongo no perdona la autocomplacencia ni la delegación de responsabilidades. Si el médico no desinfecta su estetoscopio, si el técnico no protege su pantalla táctil o si el gestor no garantiza el insumo correcto, el brote persistirá como una sombra silenciosa. La erradicación de C. auris es la prueba máxima de nuestra capacidad de trabajo en equipo. Al final, la mejor tecnología desinfectante siempre será la voluntad inquebrantable de un personal que se niega a ser el vehículo de una infección. La seguridad es nuestra firma profesional; no permitamos que un hongo la borre."

MSc. Cecilio Ottoniel Aranda Arriaza 
Especialista en Prevención de Infecciones y Epidemiología, Certificado por la Asociación Latinoamericana para el Control de Infecciones (ASLACI). 

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